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Archivo mensual: marzo 2012

RECODOS SIN LUZ

DIA INTERNACIONAL DEL TEATRO Y POTE-POÉTICO MARZO

Veintisiente de marzo de dos mil doce, ocho y cinco minutos de la tarde, suenan los primeros acordes de una guitarra…y da comienzo en la Taberna Zabala (Huertas de la Villa, 3) el quinto pote-poético.
Quienes estaban en el exterior, y quienes entrentenidos charlando en el bar se acercan a este, ya nuestro rincón poético, y se sientan o se quedan de pie.
En la calle hace una verdadera tarde primaveral, son horas de asueto y el bullicio del bar y de la clientela a veces nos imposibilitan la escucha, breves segundos, que suplimos con poner aún más ahínco si cabe.
El personaje, poeta en este caso, fue Gabriel Celaya, donstiarra nacido un 18 de marzo de hace ciento un años, si hubiera vivido, de quien hicimos mención al comenzar.
Invocamos la luz de la poesía para presidir nuestra tarde poética, que fue variada en caras, poemas, autores, pero esa diversidad no hace más que enriquecer el ambiente, la lectura, la escucha. En esta variación fueron interviniendo los participantes para finalizar con una performance (un guiño al Día Internaional del Teatro) al hilo de la luz y del poeta al que hicimos alusión al comienzo, Celaya.Os dejamos muestra de algunas intervenciones:

Karla
Itziar
Xavi
Manuel
Rubén
Pablo
Eduardo
Marifeli
Petra
Julio
Andrea
Ioseba
De su poema La poesía es un arma cargada de futuro hicimos una lectura conjunta (dividido el poema en los doce cuartetos que lo componen) y cada quien recitó un cuarteto; primero en orden y luego deconstruído, desordenado, con eco, repeticiones, y al final al unísono llegando con este formato la luz: se apagó la luz del local y quedaron encendidas las  velas que portaba cada quien y en esa semipenumbra la poesía, ATRONÓ y nos dejó un sabor de boca inigualable además de su LUZ.

Un resultado muy satisfactorio y por el que Daniela y Antonio agradecen a todas y todos los asistentes su participación. Y como de construmbre llega el momento de dar las gracias. A José Sánchez por su incansable rosaleo de guitarra y a su compañero Manuel, gran guitarrista,  acompañándonos, a Narciso y Jesús por el rincón poético, ese que sentimos ya nuestro, a Michel amigo cubano y amigo de la poesía, a los amigos de Amurrio: Itziar, Ana, Jose y Eduardo, a Marfeli y Rubén nuestros cantautores particulares, a Joseba, Isabel, Xavi, Manuel, Karla, Txema, Petra, Julio, Agurtzane, Marijo, Andrea, Eva, Pablo y Manolo Galante.

 

 

 

GRACIAS
POR VUESTRA LUZ Y POR COMPARTIRLA CON EL POTE-POÉTICO.




Antonio y Daniela

E. PERTEGÁZ, demonio, carne y mundo.

 

OPUESTO

 

Tenemos una cita en mi monte de Venus,

el jardín sideral de mi cuerpo materia

ese sitio al que ambos, lo llamamos sagrado,

espacio al que entramos de rodillas, traspuestos

con los ojos cerrados, con los ojos abiertos;

susurrando el fonema, la canción ancestral.

Te espera bien consciente con las piernas, abiertas,

con los brazos en cruz, con la voz en lo opuesto.

Apuesto, que lo opuesto de mí eres, ya solo tú.

daniela bartolomé

21 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA

Quarteto de Urueña
De izquierda a derecha: Luis Delgado, César Carazo y Jaime Muñoz.
Componentes de Los Músicos de Urueña.
Hoy 21 de marzo es el dia internacional de la poesía, es por ello que la biblioteca de Bidebarrieta en Bilbao a promovido un concierto de Los músicos de Urueña.
Bajo el epígrafe de “Poesía medieval femenina” han cantado el siguiente repertorio:
1.- Música medieval; pandero, viola y flauta. Fragmento de los trovadores occitanos.
2.- Beatriz de Día. Manuscrito de Rei, título: A xantar, pandero, salterio de acordes y flauta.
3.- Tradición sefardí anónimo. Título: La tarde, pandero, viola y flauta (de como una hija advierte a su madre que está cansada de la monotonía de los días, y que ella quiere desposarse como lo hicieron sus padres).
4.- Repertorio andalusí S. XII título: El relámpago (preguntad al relámpago tremolante…) laúd, viola y flauta.
5.- María de Ventadom, una de las tres bellezas de Turena, título: Base y domine pandero, viola y flauta.
6.- Primera figura femenina de la música sefardí, canción turca de compás cinco por ocho titulada Puertas de mi enamorado, derbuca, viola y flauta.
7.-Moaxaja de Al-Andalus título: Asasanarei laúd, viola y flauta.
8.- Medievo una monja alemana, Hildegar Von Bingen, compone el primer drama musical religioso, esta pieza está basada en el Kyrie Eleyson, salterio de acordes y chalemeau.
9.- Códice del monasterio de las Huelgas encargó su composición la madre abadesa María Gonzálex de Abueso. Motete polifónico con zanfona, salterio de acordes y chalemeau.
10.- Poema de Castelloza, mujer de Avernia. Laúd, viola, flauta y tamboril.
11.- Cántiga de Alfonso X El Sabio.
En la sexta canción, de música sefardí, la ovación para el vocalista César Carazo le ha obligado a levantarse y agradecer los aplausos al público asistente que llenaba por completo el salón de actos de la biblioteca. Actuación memorable para este gran día. ¡Felicidades Poesía! 
Daniela Bartolomé

MARQUESINA CLUB SOCIAL

≈MARQUESINA CLUB SOCIAL≈

Ese calor pegajoso y obsesivo, que presagia tormenta de verano se colaba por el cristal lateral izquierdo. El cristal, como una lupa, facilitaba el calentamiento del banco justamente en el sitio que utilizaba Pepa. El resto del espacio, separado por fronteras invisibles, era el ocupado por Evarista y Mercedes respectivamente. A sabiendas del lugar que ocupaba cada quien, lo siguiente en repartirse era el suelo. Debajo del lugar de Pepa, sesteaba Pinito su perra chihuahua, cuyo nombre aludía a la tan famosa trapecista, sin red, Pinito del Oro; se lo puso Genaro por los volatines que daba para coger un trozo de galleta de su mano. En el extremo opuesto un perrazo grande de lanas grises y enormes bigotes, Sherlock y su inseparable (¡Watson, no!), Bos, que dormitaba a pata suelta encima del pie de Mercedes. Así perros y dueñas, dueñas y perros sabían exactamente cual era su lugar en el pequeño espacio de la marquesina, que como en un cuadro del más puro realismo se hacía físico todas las tardes entre las cinco y media y las seis menos diecinueve. Hora esta en la que el sol de espaldas cubría la marquesina de sombra.

BANDO

Se hace saber a todos los vecinos/as propietarios de animales domésticos (perros, gatos…) que la fecha para la vacuna antirrábica será el próximo día 17 del mes corriente en horario de 11.00 a 12.00 horas junto a la iglesia de S. Miguel.

 Leía Evarista con sus gafas sobre la punta de la nariz y advertía, – ya sabéis majas a vacunar a los sacos de pulgas-. Pepa y Mercedes se miraban con resignación a sabiendas de que no eran los canes santos de la devoción de Evarista, ni mucho menos; eso sí, que no rondara el pueblo un nuevo chatarrero, albañil, enterrador o cura, que sus ojos, aún sin las gafas, lo radiografiaban milímetro a milímetro. En otros ámbitos y para referirse a ella la apodaban “la casta”. Con mucha sorna. Evarista mujer entrada en años, ochenta y tres mayos, y en carnes presumía de que a sus “…taitantos” era virgen. Mercedes, cuarentona y Pepa septuagenaria, viudas ambas, cuando surgía este comentario la contestaban casi al unísono y con malicia, – ¡ay, no sabes lo que te pierdes!-

A la mente de Mercedes llegaban imágenes meteóricas y se trasponía, por unos segundos, recordando a su Luis Alfonso y los apuros de la noche de bodas. A la velocidad de la luz todo quedaba conjugado en una sonrisa apenas esbozada en su rostro con cara de lela. Un camión recogía la basura y con claxon chillón y voz aguardentosa les decía el conductor: “señoras esos putos perros”. Pinito y Sherlock como dos camaradas bien compinchados acosaban al camión por los flancos con el peligro de ser atropellados.

“Dita sea, los jodidos chuchos” mascullaba el del camión masticando el Faria entre los dientes. ¡Grosero, bruto! espetaba Pepa levantada de su sillón vitalicio para acto seguido llamar a Pinito y cogerla en brazos. Pepa quería a Pinito como si fuese la reencarnación de su Genaro, y acariciando la cabecita de su chihuahua se ensimismaba en tiempos pasados…cuando su “Gero” como le llamaba cariñosamente y solo en la alcoba, la quería hacer el amor como si fueran trapecistas. El lumbago de aquella vez fue de quitarse el sombrero. Soltando la perra de sus brazos, y aún de pie, se pasaba la mano en jarras por las lumbares, evocando…

Por aquellos días de junio, ya verano, raro era el día que no aparecía algún vendedor de algo o comprador de otro algo. Una furgoneta pequeña y destartalada, de puro vieja, no hacía honor al hombre añoso y cano que la conducía, afeitado, peinado con raya, con la camisa clara remangada hasta los codos y un habla cordial y campechana, Peru el retalero. Paró el motor al lado de la marquesina, saludó a las marías y les enseñó cortinas, manteles, retales, ropa de cama, de hogar, trapos de cocina.

Ellas glamurosas desde sus tronos con dosel, le reían los requiebros, que él sabiamente mezclaba con toda su trapería. Evarista que era buena costurera y caprichosa, como buena solterona, se enamoró de una tela roja a la que miraba y ya veía el vestido que, fantástico, se haría con ella. En esta fascinación mental por el vestido rojo añadió:

“Necesitaría que viniese usted otro día a medir las ventanas para las que quiero esas telas de cortina”. El contestaba simpático y galán – no se preocupe señora Evarista yo vengo cuando usted me diga con cinta métrica y todo-

Pepa y Mercedes a raíz de aquello vieron a menudo la furgoneta del retalero, que hasta entonces venía cada quince o veinte días. Evarista faltó varias tardes a su cita vespertina en la marquesina alegando la costura y el cambio de cortinas de toda la casa, y añadió:

-… además me ayudará a poner los nuevos rieles, dice que es muy “apañao” para eso del bricolaje-

Lo primero que le encargó fue el retal rojo, para ir entre tanto cortando y cosiendo el vestido que se había imaginado. Por la tarde las ventanas abiertas  en casa de Evarista dejaban entreoír la radio y un pedaleo de, máquina de coser, continuo y cadencioso, con pequeñas paradas; y un chirrido de taladro que se mezclaban en doméstica sinfonía. Dejó de oírse una tarde de miércoles y a la hora concertada, Evarista hizo acto de presencia entre Mercedes y Pepa.

-¿qué tal ha ido todo, has terminado de coser y renovar cortinas?-, le preguntaron.

Asintió aclarando que lo más trabajoso era limpiar el polvo que se generaba taladrando, aunque el retalero era bastante cuidadoso. Pero ya se sabe, esas máquinas infernales, ruidosas, ¡amén de prácticas! El viernes Pepa y Mercedes estaban ya sentadas a la sombra de la marquesina, Evarista no llegaba. Ambas se preguntaron qué le habría pasado, extrañadas. En estos interrogantes, apareció, como de la nada, con su fulgurante vestido rojo con escote de pico y cinturón a juego. Radiante, satisfecha, sabedora de la envidia generada, con un placer recóndito que la aseguraba que los “…taitantos” también era buen momento para dejar de ser…, unas sandalias y bolso beiges a juego y un poquito de carmín en los labios.

El reloj de la iglesia daba las seis, y en la cuarta campanada por la esquina de la carretera, asomó la furgoneta destartalada, que aparcó frente al pórtico.

Sonando la sexta campanada llegó hasta ellas Peru y saludó. -Buenas tardes señoras mías ¿qué tal están? Sin esperar respuesta cogió de ambas manos a Evarista dándole un sonoro beso que hizo sus delicias. Pepa y Mercedes con caras perplejas se miraban y le escuchaban decir, -no te quejarás, mi reina, a las seis en punto en el club social- con los ojos fulgurantes de “txiribitak” rojas por el reflejo y la felicidad.

 

Daniela Bartolomé

 

 

 

 

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