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Archivo mensual: abril 2012

QUIERO SER:

 

QUIERO SER:
UN ÁGUILA,

SERPIENTE,

CABALLO,

UNA FUENTE,

CORAZÓN,

MANOS DE SEDA,

PIEL DE TRIGO,

CORAZÓN SOLITARIO,

SER COMPRENDIDO,

AMAR ATODO EL MUNDO,

QUE ME AMEN,

SER SENSIBLE,

ESCARABAJO DEL CAMPO,

GACELA VELOZ,

GORRIÓN O SAPO,

RANA EN LA
CHARCA,

DE MAJAR ALTO,

CHORRO DE VIDA,

PALMERA,

DESIERTO O CUMBRE,

CAÑÓN DE FUEGO,

LANZADOR DE PÉTALOS,

DE ROSAS Y CIELOS,

SÓLO PRETENDE,

VIVIR LA VIDA,

LA QUE LE QUEDE,

SER SINCERO,

NO A LA
MENTIRA,

LA TIRANÍA,

NO AL MACHISMO,

SI A LA
ALEGRIA,

SER MUJER,

SER COMO ES,

NO QUIERE CAMBIAR,

SE ARRANCARÍA

EL CORAZÓN,

Antonio Molina

 

ESTRENAMOS NUEVO ESPACIO EN EL POTE-POÉTICO DE ABRIL

El martes 24 de abril tuvo lugar nuestro pote-poético de este mes de abril. Gracias a la generosidad de Narciso y Jesús hemos cambiado de “escenario” y este nuevo rincón lo iremos adecentando como se merece para ser el continente de estos martes poéticos que llevamos a cabo una vez al mes.
Tras encender la luz de la poesía, acto que instauramos el pasado mes encendiendo una vela al comenzar la tarde poética, hicimos alusión a la figura del poeta José Hierro que de haber vivido hubiera cumplido este mes noventa años.
Otra alusión que no quisimos dejar de hacer fue la del 75 aniversario del bombardeo de Gernika y como homenaje a nuestra mesa llena de poemas y de la luz de la poesía, se unieron dibujos del cuadro de Picasso, Guernica, pintados en huevos.
Como viene siendo la norma variadas intervenciones, variados modos de poetizar, de recitar, de interpretar…variado y enriquecedor a fin de cuentas.
Intevención de Xavi
Marifeli en un momento de su recitación
Rubén leyendonos su poema.
Turno de Manolo Galante
Isabel Sánchez durante su lectura
Marifeli y Rubén en su dúo poético-musical
Antonio, Mónica, Daniela y Xavi  al acabar el pote-poético.
Nuestro agradecimiento a Narciso y Jesús por cedernos este nuevo rincón poético, a José Sánchez por su melodioso acompañamiento, a Gonzalo, Amparo, Marijo, Isabel, Xavi, Emeli, Rosa, Petra, Manolo Galante y su hija, Jabier, Marifeli, Rubén, Pablo, Nadia, Mikel, Clarita y su esposo, Mónica, ”Peque” todas y todos contribuís a que este encuentro sea entrañable.
Antonio y Daniela

 

Creo que es posible vivir, solo con tener fe

en el hombre o mujer, en la tierra, la sal, 

el querer, poder sentirte hoy mujer,

como un águila, un pez, sabiendo

lo que serias hoy como ayer,

sin pensar en el después,

sin pensar en el mañana…

¿Para que quiero el pan si me falta el querer?

Ser MUJER… ser MUJER…

Quizás sea una quimera en un mundo

de seres que solo piensan con las entrepiernas…

hombres… hombres… para que los queremos

si producen ancestros, torpes como cerezas

que se dejan coger sin preguntar para qué…

¡si!, querer, soñar con un mundo mejor,

sin pensar en estrellas que producen la luz.

rebrotar el amor, la pasión, la ceguera

de querer y soñar,

de vivir el querer, de amar y sufrir

con su amada certera.

 

Antonio Molina

TXAKOLI GURE AHALEGINAK Y LA POESIA DE ANTONIO MOLINA “Antoñito”

 

El pasado jueves con motivo de la inauguración.exposición “Cata de Arte y Txakoli camino de aromas y experiencias”, a la cual asistí en representación del txakolí Gure Ahaleginak de Orduña, tuve el placer de conocer y charlar con el escritor y poeta Antonio Molina más conocido como “Antoñito”.

 

Antoñito es aquel niño de los años cincuenta, motivados por la precariedad, sus padres emigran de Andalucía a Orduña y se instalan en la famosa casa orduñesa más conocida como “la casa de goma” hoy día, parte rehabilitada.

 

Cerca de la casa de goma, viven un matrimonio que dedicados a la labranza, que bastantes años después llegan a ser los protagonistas del Libro “Los Ángeles están en Orduña” escrito por Antoñito, el niño que se tomaba los “calostros” de las vacas de Abelino y Basilia.

A través de los ojos inocentes de un niño, Molina logra situar al lector en una época de posguerra y auténtica necesidad en la que es imposible olvidar a los “ángeles buenos” que ayudaron a éste y a muchos otros niños a no perder la inocencia ni la esperanza. Un magnífico documento también sobre los trabajos y quehaceres diarios en un caserío de Orduña en los años 50.

 

Aquí dejo un poema de Antoñito dedicado a mi Ciudad.
Orduña

 

Tus piedras tiran.Tiran sus gentes y tu hermosura.Fluyen de tus calles y tus callejasvientos de cielo, vientos de tierra.Tus monumentos y tu soltura

mecen los sueños del caminante.

Perderse en ella es la locura

del que a ti se acerca a escudriñarte.

Buscando sueños y sus vivencias.

Campos repletos de vida propia

donde deambulan los labradores,

buscando en ellos supervivencia

para el duro invierno que esperan.

Pero el buen Dios a ellos no deja

Molina

 
LAS POESIAS DE ANTOÑITO Y DANIELA

El pasado jueves, conocí al niño en su día injertado en Orduña “Antonito” Antonio Molina, acompañado de su pareja literaria Daniela Bartolomé y del que hablé en mi artículo anterior.Dentro de unos días más concretamente el próximo lunes 23 de Abril a las 18:30 horas en la Librería Deusto, sita en la plaza San Pedro, 4 (junto a la escuela de idiomas) de Bilbao, Antoñito y Daniela presentarán su ppoemario “POESIA EN SU TINTA HOJASENLATA” Una actividad del taller de Narración Creativa “Lunes de Papel” abierta al público.
Aqui dejo un par de poemas que Antonio Molina dedica a la Ciudad de Orduña

Fuimos Niños

Mucho tiempo ya ha pasado

Es verdad, ¡para qué negarlo!

Fuimos niños, también jóvenes,

cuando los juegos compartir sabíamos.

En la misma escuela nos juntamos

para aprender educación y una cultura.

Los mismos maestros compartimos

con nostalgia e ilusión.

Recuerdo esos años con primor,

reverencia y fantasía.

Mentes limpias las que gozábamos

compartiendo esas pequeñas travesuras.

No entendíamos de políticas caseras,

ni historias que nos dividían.

Pasando la niñez y pubertad como un suspiro.

Y comenzó nuestra vejez como un zarpazo,

con el corazón ya desgastado.

Cansado del paso de los años,

y azuzado, por los avatares de la vida.

Quisiera yo otra vez volverme niño

para poder disfrutar de aquellos años

y de esa noble amistad que nos unía.

Aquella hermosa amistad sin ira, a pesar de

la amargura, y de la pena, que de niños compartíamos

con esa sonrisa sincera que de nosotros fluía.

Hoy podemos compartir las cosas buenas.

Sin olvidarnos y mantener en el recuerdo,

a aquellos que un su día nos dejaron,

que no podemos ni debemos olvidar,

porque también llegaron a formar

parte de nuestra vida.

Orduña

 

Mi ciudad es tierna y bien cuidada,

tierra de mi niñez y juventud que me miraba.

Siento sus campanas repicar en mi interior,

su sonar a gloria en mi deleitable crepúsculo.

Sus calles y su plaza junto con su fuente,

procesión solemne que brota de su vientre,

jugoso exponente de su proceder

que aflora a mi mente desde mi niñez.

Salen con presteza firme su andadura.

Suenan sus ‘pasos’ por calles estrechas.

Sus ‘teas’ iluminan las noches eternas,

las de mi placentera juventud que aún merodea.

Semana Santa en Orduña que me salpicó

como agua fresca, la de mi grata infancia.

Sentimiento que brota con eterno gozo

de mi tierna y jugosa pequeñez.

Arduo el trabajo y chirriar de dientes.

Ante los problemas, chirigota y cante.

Son gente guapa y sonriente

que superan con creces las vicisitudes,

las malas artes y contrariedades

que con algodón blanco

limpiaban con pericia.

Antonio molina medina

 

LAS HERIDAS

Lentamente recorre

las huellas antiguas

la yunta de bueyes

persiguiendo surcos.

 

Mi sino transita

rozando las ramas

las zarzas y espinos

mi cuerpo zahieren.

 

Y surge la sangre

andando el camino

lento es el paso,

lento, lo vivido.

 

Van a trompicones…

con piedras que crujen

al paso de ruedas, de carros.

 

La vara que llevo, me acompaña siempre

limpiando mi cuerpo,

el traspiés,  vencido.

 

¡Ay!, mi vieja yunta

de bueyes fornidos

tiran de este carro viejo y carcomido

lleno de ilusiones, y a veces de niño.

 

Azuzan su alma el niño perdido.

que ya, quedo atrás, envuelto en las huellas

las del viejo carro, que lento se queja

esperando hallar la senda no incierta.

Antonio Molina

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